El cambio forma parte de la transformación del sistema de protección presentada recientemente en Ingeniero Jacobacci, que contempla una nueva mirada sobre el cuidado y la atención de niñas, niños y adolescentes.
Este expresa una nueva manera de comprender estos dispositivos: dejar atrás una mirada institucional para consolidarlos como espacios de cuidado, escucha y acompañamiento, donde se respeten las trayectorias de vida de cada niña, niño y adolescente.
“Hablar de Casa Abrigo no es solamente cambiar un nombre: es expresar el modelo de cuidado que queremos construir. Queremos que sean lugares cuidados, amorosos y respetuosos de las trayectorias de vida de cada niño, niña y adolescente”, expresó la Subsecretaria de Medidas de Protección Excepcional de Derechos, Ayelén Ramírez.
Ramírez señaló que el objetivo es que tanto los equipos de trabajo como los espacios físicos respondan a las necesidades de las infancias y adolescencias, garantizando contención, afecto y el pleno ejercicio de sus derechos.
Cuando, por razones excepcionales y por disposición de la autoridad competente, una niña, niño o adolescente debe ser separado temporalmente de su grupo familiar, se priorizan las alternativas de cuidado familiar, ya sea dentro de la familia ampliada o mediante el Programa Familias Rionegrinas Solidarias. Cuando estas opciones no son posibles, se dispone el acogimiento residencial en una Casa Abrigo.
En estos espacios se garantiza el acceso a derechos vinculados con la salud, la educación, la recreación, el deporte y la información, además del derecho a ser escuchados y participar en las decisiones de su vida cotidiana.
El nuevo modelo también propone construir colectivamente las pautas de convivencia, priorizando el diálogo, la resolución pacífica de conflictos y medidas de reparación con sentido reflexivo y pedagógico, con participación activa de niñas, niños y adolescentes.
La transformación de los ex CAINA en Casas Abrigo constituye una de las primeras acciones concretas de la reforma integral del sistema de protección y plantea una nueva forma de acompañar a niñas, niños y adolescentes que atraviesan medidas de protección excepcional.
De esta manera, Río Negro continúa fortaleciendo políticas de protección integral que priorizan el cuidado, la escucha y la restitución de derechos, colocando a las infancias y adolescencias en el centro de las acciones del Estado.
