Gisella Muñoz es de Cipolletti. Junto a su marido y sus cinco hijos, dos de ellos con discapacidad, anhelaban poder tener un hogar propio, con condiciones dignas, ya que vivían en un lugar que presentaba carencias de todo tipo. A punto de ser desalojados, la llamada que tanto esperaban llegó: habían sido beneficiados con una vivienda recuperada por IPPV.