El procedimiento se desarrolló entre las 6 y las 10 de la mañana, franja horaria elegida estratégicamente por la circulación constante de micros provenientes de distintos puntos del país. En ese lapso, personal especializado llevó adelante el control de ocho colectivos de larga distancia, además de una revisión exhaustiva en agencias de encomiendas, una modalidad frecuentemente utilizada para el traslado encubierto de estupefacientes.
En este contexto, los controles se realizaron con el apoyo de perros antinarcóticos, entrenados para detectar sustancias ilegales incluso cuando se intenta ocultarlas entre equipajes o envíos comerciales. La intervención fue ordenada y precisa, sin afectar el normal movimiento de pasajeros, muchos de ellos personas adultas que viajaban por motivos laborales, familiares o de salud hacia otras ciudades de la provincia y la región.
Además, el trabajo incluyó tareas de observación y análisis del flujo de paquetería, un punto sensible en la lucha contra el narcotráfico. Cada encomienda controlada representa una barrera más para quienes intentan utilizar el transporte legal como pantalla para actividades ilegales. Por eso, aunque no se hayan producido secuestros, el resultado es considerado altamente positivo desde el punto de vista preventivo.
Este tipo de operativos forman parte de una estrategia sostenida del Ministerio de Seguridad y Justicia, que apunta a reforzar los controles en terminales, rutas y accesos urbanos. La presencia policial visible, el trabajo especializado y la planificación basada en inteligencia criminal buscan anticiparse al delito y proteger a la comunidad antes de que el daño ocurra.