El hecho ocurrió mientras el grupo coral realizaba su presentación. En medio de la actividad, los integrantes habían dejado sus pertenencias en la zona de las últimas butacas del público, al cuidado de una persona vinculada al director del coro.
Fue en ese momento cuando, según la denuncia, un delincuente se apoderó de distintos objetos. Una de las damnificadas, una mujer de 75 años, denunció el faltante de una mochila dorada, un iPhone negro, una billetera con unos 50 mil pesos, tarjetas bancarias y documentación personal.
También le faltaban sus anteojos recetados y otros objetos que llevaba dentro de la mochila. Pero entre todo lo sustraído había un elemento que terminó siendo clave para reconstruir lo ocurrido.
Mientras la denuncia comenzaba a tomar forma, una de las víctimas logró activar la localización de uno de los teléfonos robados. La señal permitió seguir el recorrido del aparato y aportar una pista concreta sobre dónde podía encontrarse quien llevaba consigo las pertenencias robadas.
Así, cuando la damnificada se presentó en la Comisaría 2°, tomó conocimiento de que el ladrón ya había sido localizado y que personal policial había intervenido a partir del rastreo del celular.
El procedimiento permitió avanzar rápidamente sobre la investigación y puso al teléfono robado en el centro de la escena: de ser uno de los objetos buscados pasó a convertirse en la pista que permitió orientar la búsqueda policial.
El ladrón quedó detenido a disposición de la fiscalía de turno.
Desde Río Negro Seguridad inteligente se destacó la importancia de las herramientas de geolocalización y de la rápida comunicación con la Policía ante el robo de un teléfono.
Estos recursos pueden aportar información clave para orientar los procedimientos, aunque siempre deben utilizarse junto con la denuncia formal y sin poner en riesgo a las víctimas.
